Crítica de “Voltron: Legendary Defender”, segunda temporada

Crítica de “Voltron: Legendary Defender”, segunda temporada

por - Series
24 Ene, 2017 10:21 | Sin comentarios

Netflix sigue invirtiendo dinero en contenido original y exclusivo, una decisión que le está rindiendo muchísimos frutos y Voltron: Legendary Defender no es la excepción.

La compañía estableció una sociedad con DreamWorks Animation y Studio Mir, la empresa coreana responsable de realizar la animación de Avatar: The Last Airbender y The Legend of Korra en Nickelodeon para llevar a cabo esta tarea que honestamente nadie esperaba que sucediese, ya que los todos los intentos para resucitar a la franquicia después de Voltron: Defender of the Universe allá por el año 1984 fracasaron de manera rotunda. No contentos con eso, también contrataron a Joaquim Dos Santos y Lauren Montgomery como productores ejecutivos, dos personas clave en el éxito de los shows del canal infantil y responsables de varios productos del universo animado de DC Comics para que este reboot fuese algo más que la adaptación estadounidense del anime ochentoso mejor conocido como Beast King GoLion.

A pesar del mix creativo elegido, no era un hit asegurado. Al fin y al cabo, podría haberse tratado de una movida sólo basada en la nostalgia ochentosa y haberse quedado en eso, algo parecido a lo que hizo Stranger Things. Sin embargo, los responsables de este nuevo proyecto decidieron tomar todo lo bueno que la serie original tenía y no tuvieron miedo de agregarle los ingredientes de humor, gran interacción entre los personajes y por supuesto excelentes escenas de acción como un todo buen show que involucre robots gigantes y transformables. Así fue como el año pasado se estrenó la primera temporada de Voltron: Legendary Defender.

Para aquellos que no la vieron, la primera temporada se concentró en presentarnos el origen de los Paladines, los pilotos de los leones de colores. En esos 11 capítulos desarrollaron la dinámica interpersonal entre el grupo compuesto por el líder Shiro (Josh Keaton), Keith (Steven Yeun), Lance (Jeremy Shada), Hunk (Tyler Labine) y Pidge (Bex Taylor-Klaus) junto a la Princesa Allura (Kimberly Brook) y su ayudante Coran (Rhys Darby) para defender a su planeta Altea del ataque del Imperio Galra liderado por Zarkon (Neil Kaplan). En el transcurso de la serie introdujeron elementos y conflictos que hacen que cada uno de ellos no sea el típico estereotipo unidimensional de los shows animados. El punto más flojo y criticable fue la motivación del villano, hasta que en el season finale revelaron que había sido el piloto del león negro, el más poderoso de todos. A esta sorpresa que nadie vio venir, le siguió una batalla épica que cerró con un cliffhanger en el que los héroes fueron derrotados por Zarkon y enviados a distintas partes del la galaxia.

Otra de las críticas era que para ser una historia que se desarrolla a lo largo y ancho del universo, su exploración había tenido un papel muy poco relevante en la primera temporada. Los guionistas parecieran haberse dado cuenta de ello y es por eso que desde el comienzo de la segunda, se concentran muchísimo más en las aventuras en los nuevos mundos y en la aparición de nuevas civilizaciones extraterrestres.

 

También se puede apreciar una mejoría evidente en la utilización del humor. A pesar de ser necesario para que el show no se tome súper en serio a sí mismo, al fin y al cabo tiene como protagonistas a cinco pilotos de leones mecánicos que se juntan para formar un robot gigante y no se trata de un pastiche pretencioso y pomposo como el que terminó siendo Neon Genesis Evangelion. Vale hacer foco en esto porque la fórmula utilizada era que alguno de los personajes dijera algo ingenioso o estúpido que cortara con la tensión de la trama, un recurso que se había tornado un tanto repetitivo con el correr de los capítulos. Esta vez se las ingeniaron para que sea mejor utilizado, menos forzado y mucho más creativo.

Estos cambios no impidieron que los escritores profundicen mucho más los arcos narrativos de los distintos protagonistas. Cada uno tiene su momento para brillar y demostrar cuánto cambiaron con respecto a los que vimos al comienzo de la historia y se puede apreciar la maduración de cada uno de ellos debido a los distintos golpes emocionales sufridos por Zarkon. Pero esto no quiere decir que dieron un giro de 180 grados para convertirse en seres oscuros, pesimistas y egoístas. Nada más alejado de eso. Quizás la decisión de separar a los protagonistas en pequeños grupos fue la correcta, ya que les permitió liberarse de la “presión” para hacer que se destacasen al mismo tiempo cuando estaban todos juntos.

A lo mencionado anteriormente hay que sumarle las motivaciones de Zarkon y Haggar (Cree Summer), los dos villanos más importantes. Se puede apreciar que no siempre coinciden con los métodos y menos en las razones que los llevan a querer hacerse con el control de Voltron y los leones. Hay un conflicto ideológico entre ellos que explotará a futuro si todo sigue así. Ni hablar de la creciente desconfianza debido a las sospechas cada vez más fundamentadas de que hay un traidor en sus filas. Esto es profundizado cuando nuestros héroes conocen nuevos grupos que también luchan como ellos y que varios trabajan como infiltrados dentro del Imperio. Y si hay nuevos aliados, también hay nuevos enemigos.  Los showrunners también deciden mostrar las consecuencias de la guerra milenara contra los Galra. De esa manera también expanden la mitología, una de las cosas que nos faltó ver anteriormente. Y al hacerlo no dejan de lado los conflictos raciales que generó la guerra en todo el universo.

El season finale es increíble. Sin spoilear nada, se puede decir que el verdadero clímax de la historia que comenzó el año pasado sucede al final de esta temporada. Dos Santos y Montgomery ya habían adelantado que todo lo que sucedería a partir de su regreso estaba planeado desde hacía un largo tiempo. Es súper recomendable que vean las dos temporadas de manera seguida porque el resultado es mucho más satisfactorio de esta manera.

Con respecto a la animación del show, el trabajo realizado por Studio Mir es irreprochable desde todo punto de vista. Si nunca vieron The Boondocks o The Legend of Korra, háganlo. Si lo hicieron, sabrán que su técnica en la que mezclan lo mejor del anime con el dibujo occidental no tiene competencia alguna, en especial para demostrar la fluidez en las reacciones corporales y faciales de los personajes. Y como en la primera temporada, el estudio coreano decide mezclar ese método con el CGI para crear las escenas de acción impresionantes que tienen como protagonistas a los robots para lograr un estilo que no resulta chocante a la vista.

No podemos olvidarnos del trabajo de los actores y las actrices que interpretan a los personajes. La totalidad del cast realiza una tarea excelente para capturar las distintas personalidades y las reacciones correspondientes a cada escena del show. El que suele destacarse por sobre el resto es Rhys Darby (Guy Mann en “Mulder and Scully Meet the Were-Monster”, el tercer episodio de la décima temporada de los X-Files) en el papel de Coran, uno de los que más carga humorísitica tiene dentro del show.

Para finalizar, todavía no hay confirmación oficial acerca de su continuación, pero al ver todo lo que hicieron crecer a la franquicia en términos de la creación de su propio universo y de personajes, sería completamente ilógico que Netflix no pidiera una nueva entrega de esta serie que sigue expandiéndose y que no pareciera tener una conclusión cercana. Es una para toda la familia y no es necesario haber visto la serie original para que se pueda disfrutar como sus autores pretenden ya que las referencias que hacen no van a dejar a nadie afuera de lo que pasa. Y si son fans de Voltron, de los robots gigantes y de las aventuras espaciales, es indispensable.