Big Little Lies: HBO y las mentiras de la nueva burguesía

Big Little Lies: HBO y las mentiras de la nueva burguesía

por - Series
10 Mar, 2017 07:38 | Sin comentarios

Comentario de la serie y entrevista al actor chileno Santiago Cabrera.

Desde Oz y desde Sopranos, desde el inicio mismo de la mentada Nueva Era Dorada de la Televisión, las propuestas de HBO se destacan y marcan historia. El 2017 abrió con Big Little Lies, un ¿drama? adulto que, como todo en las manos del estudio que alguna vez sentenció que “no era televisión” juega con el género para desplegar un discurso con muchas capas de lectura.

Big Little Lies (BLL) inicia con una cámara inquieta que sugiere una fiesta de clase alta en la que, aparentemente, ha ocurrido un asesinato.  Y ahí juega su primera carta: en general, en los thrillers hay un hecho, asesinato en este caso, y su objeto de relato es la resolución del mismo, la búsqueda de quién lo cometió, el famoso whodunit. Bien, en BLL hay una asesinato pero no se sabe de quien o quienes. De inmediato se pasa al interrogatorio de los testigos todo en plano muy cerrados y de allí a los flashbacks de los personajes, de la comunidad de Monterrey y esa escuela exclusiva: su comunidad de padres, las tensiones, las presiones y proyecciones sobre los hijos.

BLL es un producto que apuesta a dejar una marca en la historia clásica de HBO. Para avanzar en el relato exprime los estereotipos femeninos, esas madres, cada una con su historia particular, que dan vida a la comunidad de esa escuela primaria. Reese Witherspoon, Shailene Woodley, Laura Dern y Nicole Kidman, no solo llevan adelante actuaciones brillantes (la buena dirección actoral es una de las marcas de la señal) sino que exponen las puntas de tensión de un conflicto que siempre está latente, a punto de estallar. La edición furiosa, ágil con pulso nervioso, pivotea entre el hecho criminal, la cotidianeidad de las familias y el interrogatorio policial. Una interesante proeza narrativa

Otros Cines TV dialogó en exclusiva para un medio argentino con el actor chileno Santiago Cabrera que ahora se incorpora en la serie como un personaje importante para la vida de Madeline Mackenzie (Reese Witherspoon) . Él tienen una amplia experiencia en series en el mercado norteamericano y la idea es, a partir de su experiencia, entender más del funcionamiento de la serie.

¿Qué fue lo que te llamó la atención para decidir participar en esta producción?

Desde ya estar en las manos de Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club), un director al que admiro mucho y un elenco de primer nivel. Y al estar todo en las manos de HBO uno sabe que llega a buen puerto. Todos los elementos cerraban y al sensibilidad de Jean-Marc iba a trasladar esa historia que parte de un best seller de manera correcta. Cualquier personaje que estuviera en sus manos sería tratado con delicadeza y una visión muy profunda.

¿Puedes comentarnos un poco de que se trata tu papel en Big Little Lies?

Yo hago de un director del teatro comunitario de Monterrey en donde trabaja el personaje de Reese Witherspoon, Madeline Mackenzie. Al principio ella está montando una obra en ese teatro, la obra es Avenue Q que en su momento fue muy polémica y un éxito en Broadway. A partir de los problemas para llegar a cartel que tiene la obra, mi personaje entabla una relación más allá de lo profesional con Madeline. Mi personaje se crea a partir de la conjunción de tres personajes que están en el best seller original, algo que, de alguna manera, ayuda a la fluidez y adaptación de la historia. La serie se trata mucha más que de un asesinato en un pueblo; se trata de relaciones humanas decepciones, quiebres, familias, es muy profunda.

¿Qué características tiene trabajar en un proyecto de HBO?

Te dan una libertad, confían en los creadores en su perfil como artistas, apoyan fuertemente su visión. Dan mucha libertad para expresar esta visión; la manera en que filmamos esta “película” (SIC) fue como si fuera una producción independiente. Jean Marc filma con una cámara en mano, con visión 360, luz natural. Uno siente que está en una producción teatral, lejos de algo convencional de la televisión. Se siente una libertad tremenda para trabajar en el set, fue una experiencia muy grata y de mucha sorpresa porque Jean-Marc puede dar vuelta la cámara en cualquier momento así que hay que estar muy atento, muy compenetrado en el personaje. Cuesta mucho después volver a lo convencional, luego de una experiencia laboral de este tipo, uno desea que siempre fuese así.

¿Cómo fue tu preparación para este personaje?

Como es un director de teatro comunitario fui a conocer a gente que manejaba teatros en California, a Palm Springs donde me encontré con una persona que tenía su teatro chico y meterme un poco en la realidad de eso y dominar ese mundo. Y el resto lo fui trabajando, tratando de encontrar el tono a partir del universo que recrea el libro. y con Reese dialogamos mucho acerca del personaje, ella tenía muy buenas ideas, y construimos la relación a partir de las distintas sugerencias.

¿Cuánta libertad tenían para trabajar los personajes?

Si, creo que mientras uno entienda de qué se trata la escena y cuál es el contexto del momento dentro de la historia hay muchísima libertad. Y Reese, siendo ella una productora de la serie, te daba más libertad por la relación que tenía con Jean-Marc Vallée, el haber trabajado juntos anteriormente. Todos estábamos hablado el mismo idioma y entendíamos de qué se trataba lo que estábamos haciendo.

Se habla de la Era Dorada de la TV ¿cómo te sentís más cómodo trabajando a la hora de desarrollar un personaje: en TV o en cine? 

Yo creo que siempre depende de la historia. El tiempo para desarrollar los personajes es clave. Me gustaron mucho Lion (Un camino a casa) y Moonlight donde aprovechan el tiempo para profundizar en los perfiles y personalidades. Pero no cabe duda de que hoy la TV está atrayendo a los creadores y estrellas cinematográficas y BLL es un claro ejemplo de ello: la televisión ofrece un canal para el excelente contenido.