Castlevania: ¿Vale la pena ver la nueva serie animada de Netflix?

Castlevania: ¿Vale la pena ver la nueva serie animada de Netflix?

por - Series
13 Jul, 2017 09:59 | Sin comentarios

La plataforma de contenido digital decidió invertir su dinero para producir una serie basada en la exitosa franquicia de videojuegos que tiene más de 30 años. En Otros Cines TV te contamos qué nos pareció.

En lo que respecta a materia de adaptaciones de video juegos al cine o a la televisión, Castlevania se trata de uno de los productos mejor logrados. Sin embargo, la vara para medirla se encuentra demasiado baja debido a diferentes proyectos anteriores que no terminaron de satisfacer a los fanáticos de las franquicias ni a los espectadores que nunca tocaron un juego en sus vidas.

Este proyecto original de Netflix a cargo de Adi Shankar (Dredd, Killing Them Softly) y que tiene como escritor al famoso guionista de cómics Warren Ellis, toma como punto de partida a Castlevania III: Dracula’s Curse, lanzado a la venta en el año 1989 para la Nintendo. En él, la historia era bastante básica: Trevor Belmont es un cazador de vampiros que viaja a través de Europa en el siglo XV para derrotar a Drácula y evitar que destruya el mundo. A lo largo del juego, conoce a Sypha, una hechicera, Grant, un pirata, y al hijo del vampiro, Alucard.

Debido a este argumento muy lineal y simple, Ellis y el resto de los creadores del show debieron llenarlo de ideas propias así como de otras entregas de la franquicia. Esta decisión es lógica e inevitable para poder realizar una primera temporada de cuatro capítulos, que decididamente se pueden ver en un día gracias a la duración de cada uno de ellos, que no pasan de los 25 minutos.

Los espectadores no necesitan haber jugado ni conocer la historia de antemano, ya que al comienzo del primer capítulo, los responsables del show se encargan de explicar el por qué del odio del villano hacia los humanos. La premisa es simple: Drácula Vlad Tepes (Graham McTavish) conoce a Lisa (Emily Swallow), una mujer que busca convertir al mundo en un lugar mejor a través de la ciencia, que sus habitantes puedan tener una mejor calidad de vida y como consecuencia, que la sociedad no sea tan ignorante. Como resultado de la visita, ambos se enamoran y terminan casándose. Esta relación se ve truncada cuando un obispo ultra religioso toma el control del país de Wallachia y acusa a Lisa de practicar brujería. Él junto al resto de los líderes de la Iglesia la prenden fuego por ser una bruja. Antes de morir, le pide a gritos que Drácula sea mejor que ellos, pero al descubrir lo que sucedió, aparece frente a ellos y les jura que dentro de un año va a regresar con un ejército de criaturas de la noche para destruirlos. Y el conde cumple con su palabra.

Esta vuelta de tuerca es, sin dudas, lo mejor del show. El conflicto que se desata por culpa de la religión y sus fanáticos, quienes son iguales o más peligrosos que el mismísimo Drácula, debido a al extremismo y la crueldad que los enceguece. El guión, mantiene la premisa original del juego, pero al mismo tiempo, Ellis le brinda a Trevor Belmont (Richard Armitage) varias de las buenas líneas de diálogo. En sólo cuatro episodios podemos ver la transformación de Belmont, que comienza como un antihéroe borracho que se pelea con cualquier estúpido en los bares hasta que llega a cumplir con legado familiar: defender a la humanidad ante cualquier amenaza sobrenatural. La curiosidad más grande en la primera temporada es que tanto el villano como el héroe desprecian a la Iglesia por diferentes motivos y ambos están bastante bien justificados.

Pero a diferencia de otras adaptaciones que suelen tener su punto más bajo en lo que respecta al guión, el gran problema de la serie es la calidad de la animación que tiene como responsables a Frederator Studios y Powerhouse Animation Studios. Se podría decir que su estética de anime se justifica al estar basada en un juego de Konami, una compañía japonesa, pero al haber sido desarrollada por un estudio occidental, los movimientos y posiciones de cámara carecen de la fluidez que diferencian a las mejores producciones del país oriental. Esto no quiere decir que sea un completo desastre, pero sus influencias están a la vista y es imposible no compararlas. Quien haya visto Ninja Scroll de Yoshiaki Kawajari, se dará cuenta de que la brutalidad y la búsqueda de su estilo se encuentran en todos sus capítulos. Los desmembramientos, la violencia y los insultos son varias de las características distintivas de la serie y la convierten en una que no es recomendable para los niños.

En resumen, Castlevania cumple bastante bien con la función básica de entretener y contar una historia coherente gracias a su corta duración, pero es inevitable que deje gusto a poco. Habrá que esperar que se estrene la segunda temporada, que ya fue confirmada por Netflix, para saber si la serie deja de ser una buena promesa y se convierte en un mejor producto que logre cumplir desde el aspecto visual y narrativo.