Mejores series del 2017 por Fede Lisica (Página 12)

Mejores series del 2017 por Fede Lisica (Página 12)

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26 Dic, 2017 04:00 | Sin comentarios

Entramos en la última semana del año y el equipo de Otros Cines TV ya eligió sus mejores series estrenadas durante el 2017. Ahora llegó el turno de los periodistas amigos que nos regalan su top 10 de los títulos nuevos más algunos destacados de las producciones que estrenaron temporadas. En este caso, Fede Lisica de Página 12 nos comparte sus elegidas. A ver…

1. Mindhunter (Netflix)

David Fincher reformuló el género de los asesinos seriales a pura charla en su investigación sobre ese mismo término, entonces, inexistente. En la previa del Doctor Lecter apareció ese trío conformado por Holden Ford, Bill Tench y Wendy Carr.  Es cierto que la ficción abrumó (especialmente en sus primeros episodios con menciones a los estudios de Lombroso y los conceptos de Emily Durkheim) como si rindiera examen. Por suerte, recalculó el camino antes de volverse jactanciosa. Logró su objetivo, entonces, cuando abonó lo sensorial, en esos pasajes que se sumergió en lo incierto, en su presunción del odio manifiesto contra las mujeres de esos hombres blancos adultos de mediana edad. En ese machismo latente e inconcebible, incluso, para dos tercios de los personajes protagónicos.

2. Ozark (Netflix)

Otra ficción que abonó la oscuridad con ese impenetrable cultural y geográfico de los Estados Unidos que viene obsesionando desde Deliverance a esta parte. Una negrura de digestión lenta, diálogos sutiles, white trash, ramalazos de violencia y lecciones turbulentas sobre el mundo material a cargo de la familia Bryde.

3. Glow (Netflix)

Podría haber sido otra serie más que abona la retromanía, podría haber sido otra serie más en tónica de “chicas superpoderosas”, podría haber sido otra comedia de ironía destartalada.  En los años de la Hulkmania, aparecieron estas mujeres combatiendo el sexismo y los estereotipos desde un ring.

4. The Deuce (HBO)

“¿Entonces ésta no es la segunda temporada de Vinyl?”, escribió algún ocurrente en un foro de internet sobre The Deuce. Es que aquí aparece el mismo cosmos, tiempo y calles que en la malograda serie que apenas duró una temporada por HBO. Sí, la Nueva York de los bajos fondos y los excesos que relucen en la noche, personajes viciados, a veces extasiados, luchando por sobrevivir con la certeza de que nunca van a poder sacar el cogote de las arenas movedizas en las que se mueven. En The Deuce -y su pesquisa sobre el inicio de la industria del porno- brotan dueños de bares, apostadores, prostitutas, proxenetas, policías y demás habitantes del microclima donde lo legal y lo ilegal copulan. La marca David Simon sigue intacta: la estructura coral como un enorme tapiz, los diálogos de jerga pulidos, el timing casi letárgico.  La serie ideal para los amantes del Nuevo Hollywood.

5. The Young Pope (FOX)

Paolo Sorrentino no es un novicio en eso de presentar sujetos en trance. Las tres últimas películas del napolitano (Este es mi lugar, La Gran Belleza y Juventud) fueron distintas versiones de modorras hipnóticas, clarividentes, y llenas de espectacularidad visual. En la serie presentó a un máximo pontífice intransigente y muy bello a cargo de Jude Law. La ficción, más que irreverente, versa  sobre la impostura a partir de alguien que aprenderá eso de convertirse en Santo Padre. La puesta en escena es manierista, ridícula y absurda, algo justificado por el contexto que se muestra. Dicho de otra forma, no sólo el Papa está a gusto en su nueva casa, el propio Sorrentino fue el mandamás de ese universo, y por eso se dejó fascinar por los recovecos del Vaticano (realizados en el mítico Cinecittà).

6. Legion (FX)

¿Se puede  hacer una buena serie basada en un comic? Sí y recontra sí. En esta propuesta ambientada en el universo de los X-Men, su protagonista es un esquizofrénico con poderes producto de su gen mutante. La serie apeló a una desbordante gama de recursos técnicos para representar la locura (angulaciones extravagantes, montajes paralelos, planos secuencias, edición que va del vértigo a la cámara lenta). Cuando todo parece complicarse, el propio protagonista pide una pausa y se pasa a explicarle al espectador el backstage de ese teatro de operaciones. La estética puede aprovechar el videoclip, variar los puntos de vista, mixturar el look brit de los ‘60 con un futurismo discordante. Incluso se da el gusto de intercalar interludios coreográficos (¿quién dijo que los mutantes no pueden bailar?). Asombrosamente, la serie evita el pastiche.

7. Big Little Lies (HBO)

Tres madres que viven en un idílico paraje californiano llamado Monterrey y en el que todos parecen tener tiempo para dedicarse al yoga, fotografiar a sus hijos para Instagram y preocuparse por las obras infantiles del colegio. Hay hecatombes íntimas y un gran whodunit.  Más allá del misterio, lo mejor de la apuesta son las actuaciones y los diálogos. Las palabras están hilvanadas con naturalidad, profundas e inquietantes,  la puesta en escena pulida, algo distante como esas mismas mujeres que la serie quiso retratar.

8. Romanos (I-sat)

“Una Blade Runner hecha en Caleta Olivia”, definió Pablo Cedrón.  El recientemente fallecido pudo estrenar esta distopía en que los empleados del gobierno eran higienizados con chorros de soda, en las catacumbas funcionaban garitos con “olor a cartero y a rengo”, estaba prohibido escuchar música y al caos social lo sistematizaba por un patrón absurdo. El proyecto nació hace cinco años, pudo verse en la web de manera espaciada, tuvo gran repercusión en concursos para este formato, hasta su arribo a la televisión por cable. Cedrón, que sabía de carpintería y herrería, creó una ciudad a escala que sirvió de exteriores y le confirió a la serie un estilo singular. Es una Buenos Aires deforme, a base de cajas de antidepresivos, trenes de cartón y muñecos de trapo, afín a estos personajes descosidos. Un Mundo Feliz con octanajes de ese universo muy propio de Cedrón traductor visual y heredero de Discépolo y Arlt.

9. The Good  Place (NBC / Netflix)

Fue un año superlativo para las comedias (Master of None, Search Party), seguramente el género que mejor está describiendo las complejidades de la generación sub 35. Pero The Good Place es única en su complejidad y liviandad. Una mujer pecaminosa llega al paraíso por accidente y transforma el lugar en un caos. Bajo su caparazón de comedia naive, la creación de Michael Schur ofrece una espesura filosófica intensa.. Además de esa gran chica tóxica encarnada por Kristen Bell, Ted Danson vuelve a demostrar porque es que hay actores ideales para el teatro, otros para el cine y algunos manufacturados para la pantalla chica. Los tipos de humor presentes en The Good Place son varios. Su estructura le debe mucho a la screwball comedy, género subversivo dado al vértigo, textos afilados y un aparente sinsentido. Además de su ritmo aceitado y gags permanentes, su paleta ominosa y tono fresco que podrían hacerle creer al espectador que está frente a un programa de humor bonachón. Todo lo contrario. Nada es lo que parece en esta sitcom en la que reverbera un albedrío inusual para un programa original de la tevé abierta estadounidense (NBC).

10. Twin Peaks (Showtime / Netflix)

¿Fue una serie? ¿Un largo? ¿Videoinstalación? La tercera temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost  puso patas para arriba cualquier definición temática, narrativa, artística e industrial. ¿La historia? con Dale Cooper como guía deglutió su propio mito y entregó algo tan ininteligible como fascinante.